Ideas (Parte 1)

Muchos familiares, amigos y lectores me formulan esta pregunta, como si tener ideas fuera la cosa más difícil y sorprendente del mundo. Pero lo cierto es que no lo es.

Espera que ya vendrán...

Espera que ya vendrán…

¿De dónde sacamos las ideas los escritores? (Parte 1)

Las ideas están por todas partes, brotan como las flores en un campo en primavera. Solo hay que saber buscar.

Aquí van algunas maneras sencillas para generar ideas. Por supuesto que hay muchas más y seguramente cada escritor tendrá sus preferencias y opiniones al respecto.

La mayoría de los lectores piensan que lo que contamos en los libros se basa de alguna manera en cosas que hemos vivido en primera persona. Que los personajes y los hechos narrados vienen a ser un reflejo de nosotros mismos. Aunque este pueda ser el caso en algunos autores y libros concretos, por lo general no es del todo cierto.

Naturalmente nos servimos de nuestras propias emociones y experiencias cuando creamos ciertos personajes y determinadas situaciones, pero también nos aprovechamos de las experiencias ajenas (amigos, familiares, personajes de libros y películas), documentación a la que tenemos acceso y, lógicamente, de la empatía y la imaginación, de intentar meterse en la piel de otras personas. ¡Porque que describamos en detalle la mente de un asesino no quiere decir que hayamos cometido un crimen!

Durante el largo trayecto que supondrá escribir un libro, el escritor necesita tener millones de ideas. De todos los tamaños y colores. Algunas muy generales (las que conforman el argumento de la novela) y otras más pequeñas con las que desarrollará a cada una de las escenas (¿cómo va vestido el personaje?, ¿qué arma utiliza?, ¿cómo consigue el protagonista escapar de un peligro?). En esta entrada, me centraré en las ideas generales con las que se construye el armazón de una novela.

La mayoría de las ideas en las que nos inspiramos los escritores nos vienen “de fuera” (quizás una noticia curiosa o un artículo que nos ha llamado la atención, o algún suceso acontecido a algún familiar o amigo). Pero también puede ser un tema concreto por el que sentimos una especial fascinación. O la mezcla de todo ello.

En mi caso, siempre me he sentido atraído por el suspense y misterio —será que soy algo morboso—. Las historias de fantasmas y espíritus me han fascinado desde que tengo uso de razón, especialmente las protagonizadas por niños —el contraste entre su vulnerabilidad y las situaciones a las que se enfrentan genera muchísima tensión—.

También me encanta el folklore autóctono y todo lo relacionado con los mitos y leyendas de lugares remotos. El valle de Tena es un enclave que conozco muy bien, pues prácticamente he crecido allí, y al que le debo mi pasión por la naturaleza.

La idea general para escribir Gorgol, el final del bosque surge, por tanto, de la mezcla de todos estos elementos: suspense, fantasmas, niños, folklore autóctono y naturaleza a tope.

Así que no te extrañará que te recomiende que escribas de lo que te gustaría leer. Comienza por elegir un género narrativo de tu gusto (terror, novela negra, policíaca, aventuras, romance, ciencia ficción, etc.) y elige la historia que te gustaría contar.

Por ejemplo, a mi hermano Juan (que en paz descanse) le apasionaba todo lo que tuviera que ver la Segunda Guerra Mundial. Si mi hermano hubiera querido escribir un libro, lo habría tenido muy fácil: seguro que se habría decantado por el género bélico, y habría escogido su batalla favorita durante la Segunda Guerra Mundial como escenario para su desarrollar su historia.

¿Y a ti? ¿Qué es lo que más te gusta?

**Próxima entrega: ¿De dónde sacamos las ideas los escritores? (Parte 2)**