Documentacion (parte 1)

La documentación como fuente de inspiración

Una vez establecido el género (suspense / misterio) y el marco general donde transcurrirá la nueva novela (regreso al valle de Tena), me sumerjo en una de las fases del proceso creativo que más me apasiona: la documentación.

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Cargando las pilas gracias a la documentación.

Documentarse sobre un tema es como abrir el baúl de los recuerdos. Uno arranca con una idea preconcebida sobre la dirección que se le quiere dar a la historia, pero a medida que se avanza, la cosa puede comenzar a variar para terminar resultando algo muy distinto a lo que en un principio se tenía en mente.

Seguramente muchos pensaréis que esta etapa es un tostón. Lleva mucho tiempo, la conexión con el proceso creativo parece mínima… a mí en cambio esta etapa me resulta fascinante. Le suelo dedicar mucho tiempo, incluso meses, así que tendrás que ser paciente conmigo, porque prometo tenerte al tanto de los libros, películas, documentales, visitas de campo y entrevistas con especialistas que vaya consultando y utilizando para mi novela.

A medida que uno va devorando libros y películas, las ideas fluyen cada vez más rápido, a velocidad de vértigo. En este sentido, yo aprovecho para tomar nota de elementos que me resultan interesantes y que de alguna manera quiero incorporar en mi historia.

Sin embargo, no toda la documentación que se consulta cumple la misma función ni es del mismo tipo. Por un lado está la documentación puramente histórica, fundamental si el argumento se basa en un hecho real o incorpora personajes que existieron en su día, y menos vital si no se trata de una novela “histórica”.

En mi caso concreto, como mi nuevo libro será una secuela de Gorgol, el final de bosque, tendré que repasar el material y las notas que en su día reuní para escribir la primera parte. Me refiero a libros sobre la fauna y la flora del valle de Tena, la topografía, la historia, etcétera. Y seguro que al hacerlo se me irán ocurriendo ideas: plantas que quiero utilizar, lugares que quiero que aparezcan…

También volveré a echar un vistazo a mis libros sobre las leyendas del lugar en busca de inspiración. Recuerdo que mientras me preparaba para escribir Gorgol, el final del bosque, me topé con una que me llamó poderosamente la atención: se trata del fantasma de Celina.

Cuenta esta leyenda que El Pueyo de Jaca, en lo que hoy día es el albergue, vivían a mediados del siglo xix unos marqueses, los cuales contrataron los servicios de una joven niñera inglesa para que se ocupara de sus dos retoños. Un día, la niñera salió a pasear con los niños por la orilla del río Caldarés.

Albergue Pueyo de Jaca

Albergue Pueyo de Jaca

Cansada de caminar, se sentó bajo un árbol a disfrutar de la lectura. Tan enfrascada estaba en su novela que no se apercibió de que el cochecito de los niños se deslizaba hacia la orilla del río, y para cuando se dio cuenta, el cochecito flotaba boca abajo en las turbulentas aguas y era arrastrado por la corriente.

Rápidamente Celina se arrojó al agua para salvar a los pequeños, pero fue inútil: los cadáveres de los tres aparecieron días más tarde en el río Gállego. Desde entonces dicen que el fantasma de Celina vaga por el albergue buscando desconsolada a los dos niños.

Yo he pasado muchas veces frente a esa casona y, aun sin conocer esta leyenda, el lugar siempre me causó una extraña sensación de angustia. Así que cuando me topé con la leyenda… ¡te puedes imaginar cómo se me erizó hasta el último vello del cuerpo!

La leyenda de Celina me sugirió más de una cosilla para la historia de Gorgol, el final del bosque: algunos elementos de las tramas y los personajes están inspirados (aunque remotamente) en ella. Así, el palacete de la marquesa de Barbastro de mi novela tiene cierto parecido con el albergue de El Pueyo, y la joven aristocrática Celina fue mi punto de partida para crear al personaje de Leticia.

Este es solo un ejemplo de cómo la documentación puede servir como fuente de inspiración, cómo algo que se lee en alguna parte, o un lugar que se visita (en mi caso, el valle de Tena) puede generar un caudal de asociaciones, sensaciones e ideas que poco a poco van tomando forma en la imaginación del escritor.

¿Y tú?, ¿tienes algún ejemplo de documentación en la que te hayas inspirado para crear tus historias?