La premisa moral

¿De qué va esta historia?

En esta entrada quiero centrarme en la elaboración de la historia desde sus propios cimientos: la premisa moral.

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Tantas direcciones posibles. Un solo camino verdadero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque comencé en esto de la escritura a raíz de mi formación como guionista de cine, creo que todos esos conocimientos son extrapolables a la novela de ficción ya que, si bien ambos formatos son muy distintos, la esencia de lo que debe ser un relato y los elementos básicos que lo estructuran vienen a ser los mismos.

De modo que, para dar forma a este nuevo libro que tengo en mente, voy a seguir los mismos pasos que doy a la hora de elaborar un guion. Así lo hice con Gorgol, el final del bosque, y me sirvió de gran ayuda.

No pretendo ser el poseedor de una fórmula mágica ni de ninguna verdad absoluta. Como dice el refrán, “cada maestrillo tiene su librillo”. Tal vez mi “método” (que viene a ser un batiburrillo de las enseñanzas de varios gurús del guion cinematográfico como Dara Marks, Robert McKee, Christopher Vogler o Michael Chase Walker) te dé algunas pistas sobre cómo se pare una historia, o tal vez no. Pero espero que, al menos, te resulte interesante conocer cómo otra persona aborda esa tarea y asomarte por un momento dentro de la cabeza del escritor, aunque no tengas intención de escribir ningún libro.

Dicho esto, me zambullo de lleno en el primer aspecto técnico del proceso. Me refiero ni más ni menos que a la búsqueda y elaboración de la premisa moral.

Se entiende por premisa moral esa verdad universal aceptada por la mayoría de la gente, a lo largo de la Historia, en cualquier parte del mundo.

Hallar la premisa moral es para muchos escritores el primer paso o la primera decisión importante a partir de la cual comenzar a dar forma al argumento. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque es lo que articula lo que se quiere contar en la historia. Sin una premisa moral clara, se corre el riesgo de que la historia deambule sin rumbo, carente de dirección.

En pocas palabras, la premisa moral es una frase corta que debe contestar a la pregunta “¿de qué va este libro?”, y le sirve al escritor como guía o brújula a la hora de desarrollar cada componente dramático de la historia.

Pero no te engañes, que la premisa moral resulte ser una frase corta no significa que encontrarla sea una tarea fácil. Puede llevar una cantidad ingente de horas y de borradores dar definitivamente con esa dichosa frasecita que condensa la verdadera esencia de la historia.

La fórmula que yo utilizo para dar con la premisa moral es la siguiente. Pienso primero en un vicio (o un defecto humano) y pienso en lo que ello conlleva; y a continuación pienso en la virtud contraria, y lo que ella conllevaría. De forma esquemática se podría articular de la siguiente manera:

(Un vicio) conlleva (resultado negativo). Mientras que (una virtud) conlleva a (resultado positivo).

Déjame ponerte algunos ejemplos usando las premisas morales de unas cuantas películas:

La Jungla de Cristal

La codicia ciega conlleva la perdición. Mientras que el sacrificio por amor conlleva la vida y la salvación.

Una mente maravillosa

La dependencia de otros nos lleva a la frustración y la impotencia. Mientras que asumir la responsabilidad de nuestro propio bienestar nos lleva a una vida productiva.

Bruce Almighty (Como Dios)

Esperar milagros caídos del cielo conlleva la frustración. Mientras que si cada uno de nosotros asumimos la responsabilidad de “hacer sus propios milagros” conlleva alcanzar la paz.

Por supuesto, como autor uno puede mezclar esta combinación de vicios y virtudes como entienda oportuno de acuerdo con el género que quiera emplear, el tono que quiera dar al libro. Esto implica que a veces la premisa moral sea un mensaje “más oscuro”. Por ejemplo, muchas novelas o películas pueden articularse a partir de una premisa moral mucho más cínica, como que la codicia conlleva el éxito, mientras que la generosidad te sentencia a una existencia insignificante. Es decir, un vicio humano determinado conlleva un resultado positivo, mientras que la virtud conlleva algo negativo.

En cualquier caso, la premisa moral no es algo que deba mencionarse de manera explícita en las páginas del libro. No debe resultar evidente. Se trata de una “brújula invisible” que guía al autor a la hora de hilvanar la historia e ir tomando decisiones coherentes con lo que se quiere contar.

Como puedes observar, la premisa moral dota de sentido al desarrollo posterior del argumento. Todas las acciones y decisiones de los personajes se derivarán directa o indirectamente de esta premisa, y los obstáculos a los que se enfrentará el protagonista para alcanzar su objetivo estarán relacionados con ella.

Centrándome en mi nuevo libro, tengo ya en la cabeza las líneas generales de por dónde quiero que vaya el argumento, y creo que la premisa moral podría formularla tal que así:

“El poder, en cualquiera de sus formas, conlleva la autodestrucción. Pero el sacrifico y la entrega conllevan la redención y la paz espiritual”.

Aunque también podría cambiar el punto de vista y mirarlo desde este otro ángulo mucho más cínico: “El poder, en cualquiera de sus formas, termina por imponerse. Mientras que el sacrificio y la entrega resultan siempre en balde”.

¿Qué premisa te parece más sugerente? ¿La de final feliz y blanco? ¿O la más oscura e hipócrita? ¿Por cuál me decido?

Normalmente, lo recomendable es decantarse por una verdad universal o por otra. Afirmar dos cosas antagónicas supondría una gran contradicción que terminaría por caer en la paradoja, una hipótesis que resultaría casi imposible de articular en una única historia de forma coherente.

Pero, aun a pesar de este riesgo, estoy sopesando muy seriamente la posibilidad de intentar semejante locura narrativa. Me atrae el reto. Quizás si juego un poquito con la estructura pueda salirme con la mía y crear una historia curiosa, mucho más interesante y audaz… ¿No te parece?