El argumento: primeros pasos

Como ya explicara en otras entregas de este blog, en mi nuevo libro (al que estoy llamando provisionalmente Gorgol 2) quiero entrelazar de nuevo dos historias distintas: una que ocurrirá en el presente y otra que se desarrollará en el pasado remoto del pueblo de Gorgol.

Regreso a Peña Telera

 

 

 

 

 

 

Mientras que hasta ahora me he venido centrando en el desarrollo de la trama que ocurrirá en el presente, la segunda trama principal, la del pasado de la villa de Gorgol me ha llevado más tiempo (al necesitar muchísima más documentación). Pero después de varias semanas divagando sobre ella, creo haber dado por fin con la tecla.

Mi gran reto ha sido hilvanar esta segunda trama con las dos premisas morales que ya había definido previamente, completamente opuestas: “El poder, en cualquiera de sus formas, conlleva la autodestrucción. Pero el sacrifico y la entrega conllevan la redención y la paz espiritual”, y con su cínico antagónico: “El poder, en cualquiera de sus formas, termina por imponerse. Mientras que el sacrificio y la entrega resultan siempre en balde”.

Para desarrollar la trama del pasado remoto del pueblo, he vuelto a emplear la sugerente pregunta “¿qué pasaría si…?”, para dejarme llevar por la imaginación y ver hacia dónde me lleva la historia.

El resultado de todo ello ha sido el siguiente:

– ¿Qué pasaría si en el siglo XVII un joven sacerdote culto y ambicioso fuera destinado a un remoto pueblo, perdido en las montañas del Valle de Tena?

– ¿Qué pasaría si este religioso canalizara su ambición educando a los niños del lugar, en un esfuerzo por sacar a sus gentes de la ignorancia y miseria en la que viven?

– ¿Qué pasaría si el sacerdote se enamorara perdidamente de una joven viuda (madre de dos de sus alumnos, niño y niña) y tuviera que lidiar con sus votos y su conciencia para no sucumbir ante el poderoso atractivo de amor carnal y la idílica imagen de vida familiar que podría construir con la joven viuda?

– ¿Qué pasaría si su ambiciosa labor social se viera comprometida con el retorno de un prepotente terrateniente del exilio que le fuera impuesto tras haber sido condenado por brujería?

– ¿Qué pasaría si, al poco del regreso de este misterioso personaje (joven, brabucón, pendenciero y seductor), comenzaran a ocurrir cosas extrañas en el pueblo?

– ¿Qué pasaría si el sacerdote sospechara que todo ello es obra de este vigoroso y déspota terrateniente y sus oscuras artes?

– ¿Qué pasaría si poco a poco las jóvenes del lugar comenzaran a ser poseídas por fuerzas demoniacas?

– ¿Qué pasaría si, a pesar de los esfuerzos del religioso por ayudar a los habitantes de Gorgol, la epidemia se extendiera como las llamas por todos los pueblos vecinos del valle?

– ¿Qué pasaría si el sacerdote acusara al joven terrateniente de tales hechos públicamente y se originara una guerra abierta entre ambos?

– ¿Qué pasaría si el terrateniente amenazara con seducir a la joven viuda mofándose del sacerdote por no demostrar intención alguna de unirse carnalmente con la mujer?

– ¿Qué pasaría si el joven sacerdote quisiera impedirlo y frenar la epidemia llamando a la Inquisición, teniendo que elegir entre el amor verdadero o su ambición religiosa (y recurriera a la Inquisición precisamente para ganar mayor prestigio y notoriedad en su carrera religiosa)?

Como ya te revelara en las primeras entregas de mi blog, entrelazaré esta trama con la otra que ocurrirá en el presente, protagonizada por Teresa (la joven protagonista de Gorgol, el final del bosque)

Ahora, el gran desafío consiste en conseguir que ambos momentos temporales en los que se enmarcan sendas historias se realimenten entre si, de forma que los sucesos que ocurran en el pasado afecten al presente y viceversa, hasta el desenlace final.

En fin, un reto muy difícil pero inmensamente atractivo. ¿No te parece?